Sale gratis decir “No” en la gestión empresarial por Enrique Giménez Sainz de la Maza

Tras años de experiencia laboral, una de las conclusiones más tristes que se percibe en la gestión empresarial en sociedades medianas-grandes y grandes es que, el decir “No” a interesantes oportunidades sale gratis, mientras que se tiene un exacerbado miedo a decir “Si” por las consecuencias negativas que esa decisión pueda acarrear.

Cuantas veces nos hemos encontrado, ya sea en nuestras propias organizaciones empresariales o en terceras corporaciones, que lo fácil es decir “No” a interesantes propuestas, mientras que el conseguir un Si, independientemente del riguroso análisis llevado a cabo, es ardua labor.

El decir “No” se hace en muchas ocasiones de forma rápida y poco reflexiva por el miedo a “qué pasa conmigo si luego sale mal?. Diciendo No, nadie va a saber que gran oportunidad se ha perdido y yo quedo indemne”. En cambio, si decimos “Si” estamos poniendo toda la carne en el asador y nos jugamos nuestro prestigio, promoción interna o incluso nuestro puesto de trabajo.

El decir “No” además tiene unos grandes aliados como son: No hay presupuesto (terreno para toda una tesis doctoral en lo referente a las políticas presupuestarias que no han evolucionado, siendo documentos puntuales y estáticos que funcionan como mordazas, más que como catalizadores de crecimiento y sirven de escudo a gestores obedientes); expresiones como “que este asunto corresponde a otro departamento” (balones fuera); en este momento nuestro focus está en otros temas (excusa para no dedicarle tiempo); nuestra identidad de empresa es otra (aquellos que no quieren salir de la zona de confort); etc,.

Adicionalmente y desgraciadamente la política dentro de la empresa es un gran cáncer que hace que las organizaciones dejen de crecer y eventualmente mueran y el decir “No” corresponde a esa mala política de “El que no hace no se equivoca”.

El otro extremo también ocurre pero se obtiene el mismo “No” y estos casos caracterizan a los que son personas trabajadoras pero tienen el mismo miedo y son aquellos que llegan a la paralización de una decisión por el exceso de análisis “ to the paralysis by the analysis”.

 

Esta situación del “No” gratis debería revertirse, para ello me viene a la cabeza al concepto británico de “accountability” que en español realmente no tiene traducción directa ya que transciende a la tentación de traducirlo como responsabilidad.

“Accountability” es realmente ese compromiso, esa extra milla que un profesional debería de intentar hacer para que su empresa crezca en valor más allá de lo habitual o seguro, pensando más en el bien de la sociedad y no el bien propio.

Hace años se utilizó mucho en la jerga del management los conceptos de “costes de calidad” y “costes de no calidad”. Entendiendo los costes de no calidad como aquellos derivados de la falta o ausencia de calidad, de la no conformidad o no cumplimento de las necesidades de los clientes o, simplemente, de no alcanzar los niveles de calidad requeridos el decir “No” en muchas ocasiones, en mi opinión, se puede considerar como costes de no calidad.

La cuestión es ¿Cuándo decir “No” es lo adecuado para evitar costes o cuando decir “No” es la pérdida de una gran oportunidad?.

El miedo, la aversión al riesgo, la comodidad o peor aún el “qué gano yo metiéndome en este lío”, es en numerosas ocasiones la razón para decir “No”. Ahora bien, si decir “No” no fuese gratis, quizás la situación sería diferente. Si a los gestores cada vez que dicen “No” se les juzgase también por decir “No” quizás el entorno empresarial cambiaría. El siguiente problema sería ¿Cómo se mide cada vez que se dice “No” debiéndose haber dicho “Si”?.

Ya lo dijo Lord Kelvin: “Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”. Este es el reto.

Si lo pensamos con detenimiento quizás los autónomos son aquellos que han decidido no decir “No” a oportunidades o son aquellos que un día se les dijo “No” y no lo aceptaron. Con lo cual, si esto fuese así, en España tenemos millones de inconformistas del “No”.

Me quedo con aquella cita que creo que es de Steve Jobs cuando dijo “qué sentido tiene pagar grandes sumas de dinero por ejecutivos para que ejecuten órdenes de otros”.

Enrique Giménez Sainz de la Maza

Director General. Energía

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